Latinoamérica

CAMINÉ POR LA PLAYA

Caminé por la playa de Aylan Kurdi
largos pasos.

En la arena, alejado,
¡deposité mi mejor hueso!

Entré en la celda de Marcos Ana,
de Nelson Mandela, de la ESMA,...

toqué los fríos hierros,
y entre cada hierro

¡por deber e instinto
dejé el músculo estremecido!

Sobre la tumba de Norma Plá
arranqué ásperos yuyos,

haciendo verde y sucia
mi mano hendida.

Y allende,
una flor llevé a Rocío García, a Santiago Maldonado,)

una flor a mi hermana,
una a cada noble vecino partido.

...

Regresé,
lavé los pies,

sequé el corazón y los ojos,
guardé el hatillo.

...

Bajo la luna de los llenos pechos
soñé, apoyado al aromo del fondo,)

¡con cuarenta y cuatro marinos
regresando como siempre de la bravía mar!



COMO ESA PALOMA TUYA

Como esa Paloma tuya,
Alberti portuense,

se perdió mi tonto verso.
Creyó:

¡que Santiago y Rafael eran de la vida
y que todos los marinos al atardecer del mar cantando siempre volvían!

...

Como esa paloma tuya
que con Aylan se durmió en la orilla.



UNA HOJA DE OTOÑO

Una hoja de otoño ha quedado en el patio
al pie de la seca fuente.

Se distingue abrupta de la chusma verde
que noviembre ha traído.

Macilenta, pequeña.
Algo enterrada, algo al cielo.

¡El Sol de enero, febrero, marzo,...
glorioso estuvo en ella!

...

Antes de que la hora avanzada del pueblo le pierda
con más tierra, cielo y primeras estrellas le cubro.

...

Me he hincado al hacerlo.
La hoja,

bajo esta tierra, este cielo, estas estrellas,...
sé,

va siendo Carhué.



SUELEN SER LOS POEMAS

Suelen ser, los poemas,
textos poco leídos,

textos que de tocarse parecerían ramas de higueras
u orugas de mariposas.

Llevan generalmente dolores personales,
colectivos:

- en oraciones (como la vida)
donde todo es posible;

- en puntos finales (como la muerte)
que van a ningún lugar.

No reportan ganancias
(está en su naturaleza),

nos ubican en incómodos y oscuros fondos
(está en su naturaleza).

Algunos cada muchos,
sorteando lo expresado,

llegan a brevas dulces,
alas de mariposas…



NOS LLEGAMOS

Nos llegamos
por la noche del año que se iba.

Mis brazos trataron de construir un alero.
Los tuyos

venían tamariscos de Epecuén:
ásperos, verdes costeros, humildes.

...

Hablamos.
Las palabras salían salitre y almohada en la oscuridad del lago.

Los dedos,
olvidados, pequeñamente torcidos.

...

Fuimos quince minutos del 27 de diciembre
por la noche del año que se iba.

Tú, tamarisco del 83.
Yo, alero sin terminar.

El resto,
sobre relámpagos lejanos,

ulular grave
de una lechuza.



VOY Y VENGO MECIÉNDOME

Voy y vengo meciéndome.
Voy, a través del tiempo, y vengo.

El atardecer de Carhué encalla y desencalla en mi rostro
como aquel bote de los Bonjour en el barro del lago.

El tic tac del reloj de plástico de la cocina
acompaña indiferente el ritmo.

La vieja mecedora, de amplias curvas y dos firmes redecillas, va generosa conmigo;
el tiempo no.

Sobre la mesa,
la luz de la computadora brilla entre las sombras.



LAS OLAS DEL EPECUÉN VENTOSO

Las olas del Epecuén ventoso suelen ser irregulares
como pliegues caprichosos de un terciopelo gastado.

Traen salitres a la orilla
que arden,

que al secarse sobre la piel
forman otra.

...

Mi hermana estaba sentada en el viejo silloncito "del negocio",
frente al escritorio.

- Sus mocasines marrones,
- su pantalón marrón,

- su blusa de rayas blancas y celestes,
- sus manos unidas sobre las piernas,

- su rostro inclinado hacia las manos,...
le formaban la piel.

...

Los recuerdos tienen
de las olas de Epecuén.



RECOGERÉ TU HORA MARIO (a los despedidos)

Recogeré tu hora Mario.
Te han despedido
y andas por ahí y por ahí penando desde los pies descalzos.

. . .

Por la cocina sin terminar,
por la cama desbaratada
y las seis de la mañana cruda:

te quejas,
lloras,
puteas.

. . .

Tu mujer y tus hijos,
cansados de tristeza,
duermen.

Mirándolos,
te juntas
del suelo.



SOY YO

Soy yo,
soy los otros.

Las calles de Carhué que camino,
los pies que me llevan.

Soy el que fue,
llamo y no vuelve.

El que me llama
y recibo.



El que
cree.



NO CREAS

No creas
todo lo que el viento trae:

inspíralo
hasta contener, de ser necesario, la atmósfera entera en ambos pulmones)

Transítalo por tus células.
Por las millones y millones que tienes de memorias centenarias aborígenes y migrantes.)

Hazlo tuyo
o exhálalo sin cortesía.

A la postre
–desde cada neurona, hepatocito, eritrocito,…-

cree,
puja y milita.

¡Y qué sea por la Calle!,
¡qué sea por la Vida!



EXISTEN MILES DE BELLOS PUEBLOS

Existen miles de bellos pueblos y ciudades en la tierra...
¡pero está Carhué!

. . .

Están:
- Sus ciento cuarenta y un años
- sus cien ramblas,
- dos eucaliptos en una eterna plaza
- y una torre blanca.
 - Un lago que moja a unas ruinas,
- diez mil flamencos,
- unas ruinas.

. . .

Estamos:
- nosotros que nos fuimos,
- nosotros que estamos,
- nosotros que vendremos.

. . .

Está Juan Martín Bento.



SE FUE EL POEMA

Se fue el poema
por las calles

con mujeres, niños
y viejos.



Atento,
le abrí ventanas trabadas.



HE CAMINADO HOY

He caminado hoy
entre los liquidámbares de la plaza.

Breves minutos,
¿diez?, ¿quince?,

entre los liquidámbares
con el Sol de enero nos hemos seguido.



CON UNA PALA

Con una pala
y un poema

cavé un túnel
para proteger la vida.

Otro
para que la esperanza escape.



LA PALABRA LATINOAMERICANA

La palabra latinoamericana es cobriza, blanca, negra, mestiza…
y arde.

Viene de acá, de allá, de África, del amasijo…
y arde.

Toca encumbrada el fuego de la Cruz del Sur…
y más arde.

Tañe puertas rotas,
pasa, espera.



Espera en óvulos y espermatozoides…
y arde.



COMO UN GATO ARISCO

Como un gato arisco
me aferré al tapial de la vida

donde perfuman
las azucenas.



ME HE HECHO SOLO

Me he hecho solo
¡como tantos solos!

Vivido solo
Muerto solo.

Llevado el pesado cajón hasta el lejano nicho,
solo.

Con una flor de aromo
y cientos de aves que por allí pasaban porque pasaban.

. . .

Derecho,
me he entendido.



¿A DÓNDE VAN LOS DESPEDIDOS?

¿A dónde van los despedidos?,
¿a dónde?.

El precipicio de la noche de febrero
por la ventana de la cocina a mi tórax,

me da la luna.
Nada me dice.



LA AGRESIÓN VERBAL

La agresión verbal gratuita, frívola,
la propaganda engañosa,

la norma que no es hermana de la justicia,
el discurso politiquero demagógico,…

Palabras
negras.

La voz del empobrecido,
la participación ciudadana colectiva,

las pancartas de “Ni una Menos”,
el verso de Neruda y el sonido de Carhué,…

Palabras
blancas.



NO ME ES LO MISMO ESCRIBIR

No me es lo mismo escribir
de pobrerío,

de pobres,…
que de empobrecidos.

Las justísimas palabras iluminan,
comprometen,

son basamento
de justísimas acciones

y tierra
que abona justísimos jardines.



Como “claro-oscuro”,
antónimos,

me es la tercera palabra
de las primeras.



YO

Yo
creo…

en las personas sobre todo altar
y arracimadas.

En el verso que habla de día y es escuchado.
En estos campos donde el sol se deshilacha.

En estas aguas que son de sal y subibaja.
En los aires de este pueblo donde la Luna nace,…

y en las personas,
y arracimadas.



Yo
no creo…,

en este tiempo donde tres promesas caben en mi alforja,
más allá de las personas y sus racimos.



AHÍ ESTARÁ MI CORAZÓN

Ahí estará mi corazón saliendo entre costillas
donde,

por vil brazo de otro,
un ser humano crucificado sea.

Ahí,
sin que mi razón de los clavos sepa.



Le empujará el perfume de la muerte injusta
atravesando indiferencias y complicidades.

Le empujará…
su atávico instinto por latir.



TUS DEDOS MEZCLADOS CON LA VIDA

Tus dedos mezclados con la vida
hilaban por la tarde mi corazón cortado.

Recuerdo…
te sentabas paciente en la silla arrinconada iluminando al sol de otoño.

Recuerdo…
mi piel incompleta hilabas con la vida,

¡célula
tras célula!

. . .

Sajaduras
de otras galaxias.



SE VIO SOLO EN LA CALLE

Se vio solo en la calle
siguiendo sus piernas.

No reparó que los árboles
ya tenían verde de febrero.

Tampoco,
que la rama caída en la esquina de la fábrica había comenzado a irse.



Dejaría pasar varios colectivos,
su vacío no cabría.

Tampoco,
la charla vidriosa de la gente.



Se vio solo en la calle
siguiendo sus piernas.

De a poco,
la piel de Ana comenzaba a ocuparlo

como los badenes de la Rivadavia se llenan
con la lluvia austera de otoño…



MI VERSO SE ABRE ENTERO

Mi verso se abre entero
donde segregas penas.

Detrás, delante,
al alba,

arriba, a la distancia,
por la tierra.

Como dos brazos perfumados
se abre.



ROCÍO JUEGA AL ESCONDITE

Rocío juega al escondite.
La perra, por amor y juegos le sigue.

Tiene zapatillas de reyes, cuatro años, pantalones largos
y sol en el pelo atado.

- Uno, dos, tres,… uno, dos, tres,…
repite diez veces inquieta bajo sus pequeños brazos

y la perra por amor y juegos,
diez veces ladra entre sus pequeñas piernas.



Anudándose los dedos, las manos,
el corazón izquierdo con el derecho,

mezclando sangres,
su abuela Antonia mira las montañas como si mirara.



Están solas.
Es Río Turbio hace días silencioso.



Sus padres y una multitud demandan,
de pie, por su mina cinco.



CUANDO LEES LECTOR UN POEMA

Cuando lees lector un poema
vuelves a abrirlo.

A
escribirlo.



- Le tocas otras pausas,
olvidas, por no saber, alguna sangría.

- Le despiertas en otro tiempo
donde el texto no existía.

- Le miras con una luz
que no es la del sol cuando se escribía.

- Música de tus cuerdas le pones
a la de cítara que traía.



Hay cierto abismo entre ambos.
Hay cierto puente.

Hay un poeta en el hacedor.
Hay otro en ti al leerlo… otra fuente.



HE BUSCADOS INFINITOS

He buscado infinitos
en lejanos océanos sin costas

y en el aromo del fondo
bajo la lluvia de las Oriónidas.

He buscado, he revuelto,
desde los planos del Masallé

en la luna de los llenos pechos.
Y en la ciencia de los quarks y en la ciencia de los púlsares.

. . .

He buscado infinitos.
He encontrado personas.



HAN CAÍDO CUATRO GOTAS LOCAS

Han caído cuatro gotas locas.
Fresnos sedientos trituran el agua.

Los dos gatos,
con sus pelos arrogantes por la humedad,

refriegan en mí sus arrogancias:
naranjas, blancas, negras.

Mis pies,
entre los pequeños charcos que apenas manchan de espejo el duro gris de la Yrigoyen,

danzan sin cordura alguna
¡a un tour en l’air de tu bello pórtico mojado!



LA BELLEZA PUEDE SER FRÍVOLA

La belleza puede ser frívola
O ser belleza.

. . .

Estar sentada en el Coliseo,
donde la sangre se ha lavado

O jugando con los pequeños
entre los tamariscos del Epecuén.

Estar en reyes o reinas
de tierras o de certámenes

O en sociedades ciertas,
justas y soberanas.

. . .

La belleza puede ser el espejo de plata de la muerte
O los vientos con agua y tierra de la vida.



UN ISLOTE DE ROCAS MUSGOSAS

Un islote de rocas musgosas
cubierto de olas, aire y libertad. Mi adentro.

La bóveda celeste, un pergamino infinito
con textos de Neruda, Benedetti, Gelman,… y con vacíos para más.

Los astros,
palabras redonditas que brillan y que no brillan,

rodeadas de mil senderos por donde llevarlas,
unirlas. Hacerlas nuevos textos.



Luego:
la roca y el musgo tocan a las olas.

Las olas, al aire que toca al vacío.
El vacío, a los astros que brillan y que no brillan.

Luego:
en la bóveda con los bellos escritos,

otros
herejes.



ENTRE LOS LIQUIDÁMBARES DE LA PLAZA

Entre los liquidámbares de la plaza
con el Sol enérgico de febrero nos hemos seguido.

Se me entregó él rápido en una sombra perfecta.
Acorde, mi andar de hombre entre digno y efímero le dispuse.



Un sábado 3,
a esa hora en que sólo los liquidámbares miran,

fuimos cómplices fraternos de nuestros desiertos
y praderas.



SE DESAMARON EN LA SILLA

Se desamaron en la silla,
rompiéndose como vidrios de viejos sifones.



Al terminar
nada quedaba de ellos:

- No había nombres para llamarse
ni labios para recordarlos.

- No había rostros bajo el sudor
ni párpados para cerrar y dormir.



Desamados...
la silla, la pequeña habitación y el patio de tierra con una retama quedaron vanos.



MUCHACHO, OJOS DE PAPEL (a Luis Alberto Spinetta)

Muchacho, ojos de papel
¿a dónde fuiste?

Muchacho, vuelve a nosotros,
quédate eterno.

Aquella hermosa canción
que escucho cuando todo duerme,

¡ay!,
ya no es la misma.



La belleza en mi mundo
ya no es la justa.



VOY HACIA TI

Voy hacia ti
ser humano,

a ese que eres
de carne, hueso y perfumes.

Dios
y desamparo.

Espinas
y frutos de caldén.



Voy hacia ti
y me pueblo.



LA POBREZA

La pobreza
es un hilo de nylon,

delgado,
transparente.

...

Se corta fácil,
se anuda, se corta

y por las calles de la historia
bajo el paso pajarero de la murga,

en hilachas
sin naranjas, sin verdes, sin azules,...

sin colores
va quedando.



ME DEBATO

Me debato
entre nuestro amor que redime y esta pobreza de changador que me desnutre

(Este amor humano, sencillo,
que no siempre logra llevarnos a aquellas lejanas galaxias.

Esta pobreza de changador inhumana
que putamente me arroja a los albañales de la tierra.)



Es una cinchada que mi cuerpo, en nuestras soledades, no resistirá. Que lo hachará al tercer quejido.)
Lo sé.



EMERGERÁN DEL RÍO LEONINO

Emergerán del río leonino
los desaparecidos de la historia,

y de la tierra violada
los aborígenes diezmados, emergerán.

Emergerán de las islas usurpadas
los soldados gigantes de Malvinas,

e iracundos de los pobres baldíos
todos los sin nombres, emergerán.

Y tras esa vida de "a duras penas":
jubilados, mendrugueros y los que no recuerdo

-porque confundida fue mi memoria-
¡también emergerán!

Emergerán del aire, del agua,
de la tierra y del fuego

un día bello y eterno donde
¡nada detrás habrá así de emerger!



ESTE DOLOR

Este dolor
-con un horizonte:
mi piel-
sabe a mármol,
vino y belleza...



CADA DÍA

Cada día
amanezco.

Inspiro, consciente,
la primera bocanada de las cosas.

Soleado, lluvioso, seco, frío o ventoso
verticalizo.

(tal vez,
como el delgado ciruelo lleno de frutos)

Repaso lo que era:
sureño y escritor, breve y al costado.

Me habitualizo una vez más
desayuno y camino.



ENTRE

Entre
nuestro amor de galaxias tan lejanas y esta pobreza de changadores que desnutre

aguaita una pulseada que hachará los cuerpos en cualquier respiro.
Lo sé.



Duerme el universo. Dime mujer,
te amo.



BAJO MI AROMO

Bajo mi aromo llevé el libro
y al colibrí de marzo leí un poema.

Entre las ramas pareció escuchar,
entre las ramas, aquel poema.

Toqué el punto. Volví al silencio.
¡Tras el ave siguió el poema!

Doblé raudo la hoja blanca
(ya era noche) de aquel poema.

Subí al árbol, al avioncito:
tras el ave (por mí), tras el poema.



Y bajo el aromo quedó el libro,
¡bajo el aromo, sin un poema!



COMO LAS MULTITUDES

Como las Multitudes que abrazan las calles
y se abrazan,

va el Sol por las alturas
abrazando todo a su paso.



Quedan las sombras fragmentadas
de algunas cosas opacas.

Abrazadores
siguen las Multitudes y el Sol llevando la Vida.



SURCÓ POR EL DÍA (a Facundo Ferreira)

Surcó por el día
la bala

volviendo la bulla
silencio de aves.



La vida
quedó tras el surco,

sudario de Cristo,
la calle.



Se llamaba Facundo
el negrito

y el día,
¡el día no fue en Granada!



UN ÁRBOL

Un árbol,
se eleva en su Cielo, rama a rama, tras esos “astros azules que tiritan”

y se hunde en su Tierra, raíz a raíz,
por identidad y firmeza, por identidad y honduras.

Un árbol desnuda en invierno por el Sol que abraza al pobre,
hoja a hoja.

Frutifica para el hambriento,
flor a flor.

…Y es escalera de mis gatos y trampolín de palomas, colibríes y gorriones.
…Y es bastón rotundo de mis pasiones y mis creos.

Un
árbol.



Sea yo cenizas mañana
bajo mi aromo. 



MANUELA

Manuela
y Juan

agua
de dos nubes

que se deshacen, rehacen,
hacen ellos…

y esperanzan
en lluvias y arroyos

por los cauces secos de Siria, Zimbabue, Haití,…
y las manos pequeñas.



NO SOY HOMBRE DE TABLAOS

No soy hombre de tablaos
mas en mis constelaciones (que parecen serlo)

se construyen todas las noches escenarios
de Carhué, Epecuén y Masallé en extremo poderosos.

La luna de los llenos pechos al brotar del viejo aljibe
da la voz con su cuerno menguante

(Aylan y Rocío
brincan).

La lámpara sencilla de mi cama
las luces del proscenio, enciende.



Cierro los ojos, quemo el libreto: ¡soy quien desee!
por Carhué, Epecuén y Masallé en extremo poderosos.



¿SABES?

¿Sabes?… es de pelo cano, prolijo, añoso,
posible de perderse fácilmente entre otros.

De unos pocos mechones amotinados,
preparados  -cada amanecer en el espejo carcomido-

para resquebrajar mil peines de púas estrechas
-o de carey o de marfil, si los hubiera-.

En los vientos, asoman de un pañuelo de muchas lavadas y cordeles,
buscando mis dedos atentos y de túnica plegada,

tras un ensortijado mutuo y belicoso
de más mañanas.



LA CALLE PUEYRREDÓN

La calle Pueyrredón,
aquel bullicioso zaguán de un Carhué decidido,

corre hoy,
mientras el sol ilumina la tierra,

desde las opacas vías
hacia la vacilante costa,

tal como corre la lluvia arroyada en su cemento
estos días de lluvia.



Por las noches,
sueña la calle el silbato del tren,

sueña la calle
el verano del lago.



ME PREGUNTO

Me pregunto preguntas,
preguntas ajenas, de la Marcha Federal, de una miga de pan y de mi vejiga.

Preguntas del aromo del fondo en los tiempos de sequía,
de sus hojas en estas noches frías.

De las nubes en el cielo azul de Carhué
y qué es un cielo azul sin nubes, me pregunto.

Entre las 12:57 y las 12:58 de este 2 de junio.
Entre la vida y la muerte me pregunto.

Me pregunto personas, multitudes,
guerras y hambres, aylanes y rocíos.

. . .

Desde la torre blanca, desde las ruinas del lago,
desde Latinoamérica y la Cruz del Sur,

desde Siria, Palestina y la Nebulosa del Cisne,
me pregunto  respuestas.